Yucatán, tierra de humoristas. Su nombre de pila fue el de Felipe Salazar Avila, que acaso nadie recuerde ante la omnipotencia de su alias “Pichorra”. Gozó, desde muy joven, de cierta facilidad poética, y pudo componer , cuando le dio la gana, versos de no mala constitución. Eligió, sin embargo, la sicalipsis, la rima pícara y libertina que vino a hacerlo inmensamente popular. Poseía además la fórmula del repentismo (improvisación) -como muchos yucatecos- que empleó triunfalmente en fiestas y saraos en los que resultaba siempre la figura central. Sus versos deambulaban por la ciudad en pequeñas hojas o en folletos, y se decían en cafés y en tabernas y en secretas tertulias de hombres solos. Pichorra vivió la época del Porfiriato, pero alcanzó los tiempos de la Revolución. Alguna vez le compuso unos versos feroces a don Francisco I. Madero, cuando el Apóstol visitó Yucatán por 1911. A Pichorra le gustaba el alcohol -ha escrito Santiago Burgos Brito en sus Tipos Pintorescos de Yucatán; lo saboreaba con delectaciones inefables, como un perfecto gozador de la vida que sólo encuentra el placer en la postrera gota de cada libación. En ruidosas congregaciones etílicas compuso no pocas de sus mejores páginas.
UNA CONQUISTA
Yo que me creía un halach (cacique maya)
en las cuestiones del tuch (el ombligo)
les voy a contar un mach (faje)
en que resulté pocluch (con mala suerte) . Read the rest of this entry »
Posted by RoGFiRe, filed under Cooltur. Date: November 3, 2009, 9:27 pm | No Comments »