03  Nov
Pichorradas

Yucatán, tierra de humoristas. Su nombre de pila fue el de Felipe Salazar Avila, que acaso nadie recuerde ante la omnipotencia de su alias “Pichorra”. Gozó, desde muy joven, de cierta facilidad poética, y pudo componer , cuando le dio la gana, versos de no mala constitución. Eligió, sin embargo, la sicalipsis, la rima pícara y libertina que vino a hacerlo inmensamente popular. Poseía además la fórmula del repentismo (improvisación) -como muchos yucatecos- que empleó triunfalmente en fiestas y saraos en los que resultaba siempre la figura central. Sus versos deambulaban por la ciudad en pequeñas hojas o en folletos, y se decían en cafés y en tabernas y en secretas tertulias de hombres solos. Pichorra vivió la época del Porfiriato, pero alcanzó los tiempos de la Revolución. Alguna vez le compuso unos versos feroces a don Francisco I. Madero, cuando el Apóstol visitó Yucatán por 1911.  A Pichorra le gustaba el alcohol -ha escrito Santiago Burgos Brito en sus Tipos Pintorescos de Yucatán; lo saboreaba con delectaciones inefables, como un perfecto gozador de la vida que sólo encuentra el placer en la postrera gota de cada libación. En ruidosas congregaciones etílicas compuso no pocas de sus mejores páginas.

UNA CONQUISTA
Yo que me creía un halach (cacique maya)
en las cuestiones del tuch (el ombligo)
les voy a contar un mach (faje)
en que resulté pocluch (con mala suerte) .
Llegó ayer de Sitilpech (un pueblillo yucateco)
ya la casa de su chich (abuela)
la linda mestiza Mech (por Mercedes)
hermosa cual tres tunich (piedra preciosa en este caso) .
La acompañé a su uotoch (casa, hogar)
más pegado que una pech (garrapata)
y con mi astucia de och (zorro, realmente es la zarigueya)
la empecé a tender ellech (lazo).
Hice a mi bolsa un tdirich (revisó)
Si alguien duro cual tunich (piedra)
pone en duda este pah-och (gran zorro)
que examine mi polbich (el glande)
sin riesgo que lo haga toch (picar, dañar)
y si no lo halla birich (pelón?)
que no haga tobi-holoch (envuelva)
y se lo lleve a su chich (abuela)
que ya debe estar muy poch (deseosa)
Y…¡¡ American Waitan Switch !!
y de vales saque un Chach (pagarés de la tienda de raya
los que aceptó sin muoich (sin reclamo)
dejando que la haga nach (una mordida).
Con que gusto le hice loch (abrazar)
! y la besé bajo el tuch…! (bajo el ombligo)
ella me agarraba el Choch (morcilla, en este caso el pene)
y yo, debajo del tuch, (ombligo)
le jugaba el pontoroch (el pubis)
Al llegar al pibi-huech (la vagina)
del que estaba yo muy poch (ganoso)
por creerla sujuy tunich! (piedra dura, pero aludiendo a la virginidad)
¡ Oh desengaño nohoch ! (grande)
Tuve que decir ¿max och? (qué zorro, qué desgraciado)
porque lo tenía más kooch (ancho)
¡ que la puta de su chich! (de su abuela)

tomados de: “Pichorrdas” Musa erótica del poeta Felipe Salazar alias Pichorra. Ed. Dante. Mérida, Yuc. 1a. ed. 1987.)

Posted by RoGFiRe, filed under Cooltur. Date: November 3, 2009, 9:27 pm |

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